[Los desórdenes en
Aragón en 1590]
"El rey viendo, cuando menos lo esperaba, que se le iba de las
manos, y sabiendo que la libertad y privilegios de Zaragoza no le
permitían valerse de su suprema autoridad, recurrió al medio más
eficaz entre todos, esto es, la Inquisición; y con hacerle cargos de
muchas culpas de error en la fe, y de herejía, lo hizo demandar al
Santo Oficio, esperando obtener por esta vía aquello que por otra no
hubiera sido ni fácil ni posible. Hecho Antonio prisionero de la
Inquisición, el motín de la ciudad fue extraordinario, doliéndose
algunos porque aquello, que con las formas ordinarias no se podía
conseguir, se intentase llevar a fin por vía indirecta, por lo que
nadie en lo porvenir podría sentirse seguro, habiéndose confundido sus
privilegios, anulado las leyes, destruida la libertad, y bajo especie
de religión tratarse de introducir una monarquía absoluta. Estos
conceptos, exagerados por los protectores de Antonio, tuvieron fuerza
para soliviantar y excitar los ánimos del pueblo (...) Pasaron a
juntar gente, repartir armas, elegir jefes para sostener aquello que
habían hecho, y para sustraerse también a la obediencia de Su
Majestad. El cual, ante estos movimientos, y estimando que el no
actuar al principio podría provocar una secesión intestina en sus
reinos, y encender aquel fuego con el cual veía arder miserablemente
los países vecinos, resolvió castigarles por las armas, y con todo
esmero extinguir las chispas de aquel incendio naciente (...).
Tal ha sido el suceso infeliz y verdaderamente trágico de
los movimientos de Zaragoza, a través de los cuales, aquellos pueblos
han visto, con la sangre y con su ruina, aniquilarse su grandeza y
libertad; y el rey, habiendo domado el fasto y alteración de sus
súbditos, ha asegurado su estado de alteraciones internas y obtenido
la vía de sacar fácilmente grandes cantidades de oro de aquellos
riquísimos y opulentísimos reinos
[de la corona de Aragón].
Los cuales no es creíble que le contradigan más, ya sea por las
fuerzas con los que los ha rodeado, ya por la disidencia que ha
exterminado, ya por el riguroso ejemplo que ha dejado"
El texto está tomado
de
http://www.ffil.uam.es/mrivero/TextosHegemon.doc,
p. 29.