La Monarquía Hispánica. (2)
El hundimiento de un imperio...
Una cronología.
Muere Felipe II, 1598 y comienza el reinado de Felipe III.
Paz con Inglaterra, tras la muerte de la reina inglesa (1603) y jurada enemiga de Felipe II, 1604.
Tregua de los 12 años con las Provincias Unidas, 1609. Ese mismo año comienza la expulsión de los moriscos de España que durará los cinco años siguientes. También en 1609 la Corona concede a los jesuitas extensos territorios en el Paraguay para ensayar una "ciudad del sol": utopía comunitarista con los indios guaraníes: 1609. Por esta fecha, Potosí es una de las ciudades más grandes del mundo.
Comienza el reinado de Felipe IV, 1621. Se reanuda la guerra en Flandes, lo que supone nuestra entrada en la Guerra de los Treinta Años si bien ya se había participado en cierta forma en la victoria católica del año anterior, la batalla de la Montaña Blanca.
Año "glorioso" de 1625: toma de Breda, recuperación de Bahía (Brasil), derrota inglesa ante Cádiz (lo mismo a los holandeses en Puerto Rico)... y concesión del título de duque de Sanlúcar al Conde de Olivares. Comienza la guerra con Inglaterra. Memorial del Conde-duque al rey proponiendo la Unión de Armas y un reforzamiento de la soberanía real.
Desastre de Matanzas, en Cuba, frente a los holandeses: 1628. A partir de ahora el tráfico marítimo con América es cada vez más inseguro. Además, después de 1625 y de forma paulatina, numerosas islas del Caribe y hasta territorios continentales empiezan a ser ocupados por otras potencias: San Cristobal, 1625; Santo Domingo, Guadalupe y Martinica, 1635... Jamaica, 1665 y Costa de los mosquitos, 1667.
Protesta de los vizcaínos contra los impuestos que se les pretenden endosar y el reclutamiento militar., 1630-2.
Guerra contra Suecia en el contexto de la Guerra de los Treinta Años: 1630. En el año 1634 se inflige una severa derrota a Suecia en la batalla de Nordlingen. Ello provocará la guerra contra Francia en el contexto de la Guerra de los Treinta Años: 1635. Al año siguiente peligra París ante las tropas españolas... pero:
Derrota naval de Las Dunas, 1639. Se deshace definitivamente el poderío naval.
Año "horrible" de 1640: rebelión catalana (junio) y portuguesa (diciembre). Se inicia una década de desastres: al año siguiente intento secesionista de Andalucía; en 1646, Aragón; en 1647, Navarra, Nápoles y Sicilia.
Derrota de Rocroi: 1643 y de Lens: 1647.
Tratado de Westfalia, 1648.
Caída de Barcelona, 1652, ante las tropas del rey Felipe IV. Al año siguiente confirma los fueros catalanes, perdonando el levantamiento de doce años antes.
Derrota ante Francia de Las Dunas, 1658. Ello obligará a
Tratado de paz con Francia de los Pirineos, 1659. La hija de Felipe IV, María Teresa debe desposarse con Luis XIV. Con esta paz acaba aquella hegemonía frente a Francia inaugurada precisamente cien años antes en la paz de Cateau-Cambresis de 1559.
Muere el rey Felipe IV, 1665. Ese año dejan de convocarse ya las Cortes de forma regular. Comienza el reinado de Carlos II que es un niño; será su madre la auténtica gobernante... con la ayuda de los privados (sucesivamente) Nithard (1666), Valenzuela (1671)... y el hermanastro del rey (1676) que accede tras un golpe de estado, Juan José de Austria.
Paz de Aquisgrán, 1668 (este año, además, se reconoce la independencia de Portugal)... Paz de Nimega, 1678... Tregua de Ratisbona, 1684... Paz de Ryswick, 1697: todas las paces son posteriores a guerras con Francia, iniciadas por ésta para ir minando las posesiones españolas en Flandes.
Muerte de Carlos II, 1700.
Una nueva forma de gobernar: los validos.
El valido es un favorito del monarca en quien recae (o toma para sí) realmente la tarea de gobernar. No es una figura "constitucional" pues estamos ante un monarca absoluto. Pero la confianza del rey y las "manos libres" hacen de éste personaje alguien muy poderoso. Un antecedente había sido Álvaro de Luna con Enrique IV de Castilla, en el s. XV.
Con Felipe III fueron validos el Duque de Lerma y, tras su caída en desgracia en medio de una corrupción sin parangón, le sucederá su hijo, el Duque de Uceda.
Con Felipe IV la gran figura que domina la primera mitad del reinado es el Conde-duque de Olivares. A su destitución y destierro tomará el relevo D. Luis de Haro.
Con Carlos II como su madre regirá en la minoría de edad, impondrá sus "favoritos" como Nithard, luego un advenedizo, Valenzuela; después y tras un "golpe de estado" el hijo bastardo de Felipe IV, D. Juan José de Austria... y al final del reinado de Carlos II, tras la muerte de su madre, Portocarrero o el duque de Oropesa.
El Conde-duque es un personaje con una visión gran visión de estado: propone al monarca en su "memorial reservado" una España integrada... empezando por un ejército "nacional" de 140.000 hombres aportados por todos los territorios según sus posibilidades. Propuso muchas otras reformas... inalcanzables, como las que iban "contra la Iglesia" -incluyendo la supresión de la Inquisición- sin tener en cuenta el catolicismo fanático de la población. Pero su gran error fue persistir en el mantenimiento de la hegemonía en Europa cuando el país ya no resistía el envite. De vida "paralela" al francés Cardenal Richelieu, éste tuvo un éxito mayor en su tarea de construir un estado nación en nombre de un rey.
A la paz deseada y conseguida en parte por Felipe III siguió una vorágine en el reinado de Felipe IV: el mantenimiento de la hegemonía frente a casi toda Europa (sólo aliados al Imperio, aún débil) llevó al desastre en todos los frentes en la década de los 40.
La monarquía queda a salvo de la ira popular, no así los validos... a quienes se les responsabiliza del desastre.
Un conjunto de factores se aliaron para transformar la hegemonía en una decadencia que ha marcado los tres siglos siguientes:
El derrumbamiento de la antes próspera economía castellana. Comenzó con Felipe II, pero con Felipe IV fue total:
El campo es abandonado paulatinamente por la fuerte presión fiscal y de las rentas... que se las "comía" la inflación disparada. Pero también contribuye al abandono del campo castellano la predilección por la ganadería mesteña: se llegó a prohibir roturar los campos para que las ovejas pudiesen pastar y circular libremente (1633, "pragmática del hambre"). Además, América ya no es mercado pues se abastece ya de productos agrícolas.
Una Hacienda en bancarrota permanente: hasta la Iglesia deberá aportar subsidios. No son tantos los gastos de la Corte como los gastos bélicos... y la falta de ingresos (un sistema impositivo sin sentido común y muy desigual en el reparto de cargas), o el peso de la deuda (juros) de épocas anteriores.
Una moneda desvirtuada por la constante manipulación de la aleación (la ley de la moneda) lo que contribuye también a la inflación.
El comercio y la industria decayeron continuadamente. El comercio con América casi llega a desaparecer en la segunda mitad de siglo: la piratería y el estado de guerra casi permanente, así como la debilidad de los armadores y comerciantes hacen que a final de siglo no se llegue ni al 10% del realizado a comienzos. La industria -manufactura- casi se ha abandonado por completo.
La demografía lo refleja: Castilla no para de perder habitantes... aunque la periferia (Cantábrico y Levante) ganan hasta equilibrar a finales de siglo lo que a comienzos del XVI era una relación de 3 a 1.
El todopoderoso ejército español (a decir de Henry Kamen -Imperio-, más bien "multinacional" y "poco castellano") es humillado sistemáticamente después de 1643, si bien no hubo una variación en la táctica militar. Solamente la penuria de medios y la falta de moral llevaron al hundimiento del otrora terror de Europa.
El "espíritu barroco", traspasado por la contrarreforma católica, negado a las nuevas ideas de individualismo, racionalismo y cientifismo modeló la idea de decadencia. El optimismo renacentista fue sustituido por la duda y la melancolía que trae el barroco. Y así se asumió que el tiempo pasa (tempus fugit) y con ello la hora de España; queda encerrarse, lamentarse y culpar al enemigo de la desgracia. Una moral derrotista se impuso de forma generalizada frente al vértigo que abrió el siglo XVI.
La sociedad cristaliza en un aristocratismo insoportable: nobleza absentista, preocupada exclusivamente de la pureza de su linaje y del cobro de las rentas; analfabeta, estúpida y sin visión de futuro alguno: es una élite incapaz de cumplir ese papel dirigente que, sin embargo, exige y toma por su cuenta.
El clero ve aumentar sus efectivos de manera espectacular, como si "vivir como un cura" fuese la solución. Pero es un clero también muy fragmentado en cuanto a su riqueza y su capacidad intelectual. Tan es así que se extendió la demonología, la milagrería (una monja tuvo en sus manos la dirección de la política en plena crisis del conde-duque a punto de ser destituido) y el fervor popular en procesiones y rogativas rayando en la superstición que los propios cánones censuraban.
La burguesía, siempre escasa en el siglo anterior, desaparece casi totalmente: asfixiada por los impuestos, vetada en cualquier iniciativa por la avidez de la nobleza, sospechosa de no ser "cristiano viejo" a poco que fuese contracorriente... Ni las pragmáticas de Carlos II dignificando el trabajo manual pudieron combatir el espíritu rentista de las clases pudientes del país.
El campesinado se hunde en una economía de subsistencia que, además, está vapuleada por la naturaleza casi constantemente; o por los soldados en zona de guerra, como ocurría en la frontera con Portugal y, sobre todo, con Francia.
El bandolerismo y la picaresca son formas de vida muy extendidas. Ni el riesgo de las galeras para los delincuentes frena la única salida que queda para los que caen en la miseria desde la pobreza anterior. La "sopa boba" de los conventos en las ciudades es una forma de "auxilio social" muy extendida. Pero la honra por encima de todo: es el único sentimiento que hermana a toda la sociedad. Y el amor al rey.
Una caracterización...cultural del período.
El arte BARROCO pasa por ser el arte español más definitorio. No sólo por coincidir con el momento más eximio de las letras y las artes españolas -de raíz castellana, por otra parte, si bien extendido a todo el territorio que hoy llamamos España: véase Valencia, País Vasco o, incluso, Barcelona.
El arte barroco es el arte de la Contrarreforma católica (la primera obra arquitectónica que se cataloga como tal es la iglesia de los Jesuitas en roma Il Gesu): ¿hay otro "campeón" de la Contrarreforma mayor que la Monarquía hispánica?.
El arte barroco es el arte de las monarquías esplendentes del siglo XVII... y así lo pretendían los dos monarcas anteriores a Carlos II. A pesar de la miseria de los súbditos y de la penuria de la propia corte, la "fachada" había que mantenerla.
El arte barroco es un estilo aristocrático para expresar el poder en la piedra de las fachadas hiperdecoradas, en la decoración interior, en la pintura exagerada... Y esa aristocracia sólo preocupada por exhibirse la hay en demasía en esta monarquía decadente.
El arte barroco es un arte también popular. Popular porque es un anestesiante de las masas urbanas obnubiladas por el poder y la majestad, por la superstición y la santidad... ¿no tenemos en esta monarquía en desguace una masa analfabeta por el asfixiante catolicismo negador de la voluntad crítica individual? Una masa que espera el favor del poderoso al que hay que adular servilmente, aplaudir en su exhibición y en su munificencia. Además, el consuelo del espectáculo es también una vacuna contra el motín. Teatro "nacional", escultura religiosa hiperrealista, pintura religiosa también exageradamente realista...
Es la segunda parte de ese largo siglo de oro que comenzó con Felipe II. Una literatura sin parangón en siglos anteriores y difícilmente en los dos siglos siguientes aún. Una pintura en primera línea del arte occidental. También la escultura... y la arquitectura. Es, además, un arte que se lleva a América: la América colonial, urbana (nunca se llegó a colonizar "el campo") se llenó de edificios grandiosos (y pintura, escultura y música) que "remasterizaron" el barroco europeo. Hoy siguen siendo unas creaciones insólitas.
Ese siglo de oro fue "apagándose" en la segunda mitad de forma paulatina pero imparable. Y definitiva. La vida de Calderón de la Barca, el gran dramaturgo, sería el marco: nace en 1600 y muere en 1681. Un año después muere Murillo, el pintor. Por medio fueron acabándose Góngora, Lope de Vega, Quevedo, Ribera, Velázquez, Zurbarán... Estos tres últimos pintores perfectamente conectados con las corrientes europeas.
Otros nombres para no olvidar: Alonso Cano, Gómez de Mora o José de Churriguera en la arquitectura. Y en la arquitectura, Gregorio Fernández, Martínez Montañés, Pedro de Mena o el mismo Alonso Cano (arquitecto y pintor).
El pensamiento, por otra parte, está "desaparecido". No hay conexión con el exterior y, por tanto, ni ciencia ni teoría se hacen aquí. Muy a finales de siglo los "novatores" denunciarán esa situación y prepararán la recuperación que se iniciará en el XVIII.
Con esto sólo no basta. Aquí te pongo este pequeño esquema sólo para "recuerdes" algo. Pero eso no te exime de trabajar por tu cuenta.
Ahora te toca a ti:
¿Qué falta para completar esta lección que te presento aquí?
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